Nadie tiene ni la menor idea de lo que es el amor. Quizás sea por eso que casi todo el mundo lo persigue a ciegas. Aprendimos algo de él y cómo “se debería sentir” gracias a las grandes historias, los romances shakespearianos sumidos en tragedias y los poemas más perspicaces: letras confluyendo en palabras y palabras en sentimientos.