Buen Idioma

Por Bismark Claro Brito, estudiante de primer año de Periodismo.
Cristian es un nombre muy “común” y, a la vez, propio, simple, concreto, individual… –quizá, entre tantas ideas académicas, él no ha pensado en esto, o sí. Con este sustantivo en particular, reconozco a un aficionado a la fotografía de apellido Suárez, un futbolista celebérrimo (con la variante italiana), un cantautor mexicano y, sobre todo, a un estudiante de Periodismo y alumno ayudante de Gramática: Cristian Martínez González, quien ya no es Cristian. De tanto cultivar el universo de la palabra se ha convertido en la travesía del lenguaje a la noticia. 
Un joven que informa con exactitud y claridad, pero también gusta de la docencia porque “no hay nada mejor que sentirse útil. Quien se reserva para sí lo que sabe -aclara el feconiano-, cada día sabe menos”. Ciertamente, tiene el don de comunicar el conocimiento. Un considerable manejo de la pedagogía, el respeto y el buen humor asociado al léxico se asoman al aula de periodistas en formación, cuando asume una clase. Poco a poco, se gana la admiración de los aprendices.
Ahora, en tiempos de distanciamiento físico y aislamiento social, el retoño de Otilia de la Cueva –como le pudieran denominar sus alumnos, en referencia a la a la investigadora cubana de contenidos gramaticales– aprovecha la arritmia temporal y la estancia en casa, para continuar la obra que inició en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana (FCOM). Porque allí tuvo génesis, además, el Buen Idioma que defiende desde el entorno virtual.

Buen Idioma
“Este espacio, aunque nació en enero de 2020 como una columna semanal del sitio web de FCOM, también es resultado de la cuarentena obligada por el Coronavirus. No fue hasta el 15 de abril, en pleno apogeo de la pandemia, cuando el encierro me animó a convertir aquel sitio en un pretexto para ampliar los horizontes del proyecto y convertirlo en una gran empresa, en una revolución en las redes sociales”. 
Presente en Facebook, Instagram, Twitter y Telegram –estas dos últimas con más mil seguidores respectivamente–, Buen Idioma también cuenta con una revista, bajo el rótulo de “publicación trimestral en defensa de la lengua” (ya disponibles sus dos primeros números); un blog en Blogspot con recomendaciones semanales para los más de 40 suscriptores del boletín, y el podcast Píldoras Buen Idioma. Además, colabora con varios canales en Telegram (Horizontes, Brújula Sur y Axioma) y con la revista Juventud Técnica para hablar de los temas científico-tecnológicos relacionados con el español. 
Sin embargo, el propósito fundamental de dichos espacios de comunicación es “atender dudas gramaticales sobre el uso correcto del español actual, con énfasis, en la variante cubana de la lengua. En ese sentido, ya hemos atendido más de 400 consultas de índole propiamente lingüística, agrupadas en dos repositorios, disponibles en Telegram”.
-¿Qué siente Cristian cada vez que ayuda a despejar una duda, a fortalecer la salud del idioma español? 
-Cuando creé el canal siempre dejé claro que no era mi pretensión sentirme dueño de un gran tesoro compartido con más de 580 millones de hablantes. ¡Cuánto he aprendido en estos meses! Cada duda resuelta nos ha hecho reflexionar, indagar, debatir… Pifias y gazapos también nos han acompañado en este camino tan arduo, pero necesario, el cual he tenido la suerte de no transitarlo solo, sino de la mano de cada suscriptor que ha hecho suya esta idea del ilustre pedagogo brasileño Paulo Freire: “Todos nosotros sabemos algo. Todos ignoramos algo, por eso, aprendemos siempre”. 

Cartel
Quienes hoy siguen o, más bien, persiguen las ayudas de Buen Idioma superan en número al público meta inicial. “Lo hice pensado en la Facultad de Comunicación, en los alumnos que cada año se enfrentan a la ‘temida’ prueba de Gramática. Atraer público hacia estos temas sería complejo, mas no imposible”, asegura Cristian. Pero la evidencia trasciende sus palabras y el territorio nacional, pues tiene seguidores en España, México, Venezuela, Estados Unidos, Argentina, Colombia, Filipinas, Guinea Ecuatorial y Andorra.
Detrás de tantos usuarios conectados con esta idea se necesita una eficaz gestión de la información y la comunicación, a la hora de interactuar con los internautas. Para evadir los convencionalismos, Cristian encuentra una oportunidad de esparcir lo que sabe mediante memes, encuestas y competencias de diez preguntas. Estas últimas con un gran impacto por tratar temas cotidianos, bajo los títulos de “Joyas lingüísticas de la música urbana” y “Lengua y sexo”.
Encomiable puede ser el adjetivo que califique el desempeño de Martínez González, sobre todo si se tiene en cuenta su trabajo en solitario para darle vida y fortaleza a una de las lenguas romances procedentes del latín. No obstante, aclara: “En un futuro, sí pretendo crear un equipo para que me ayude a mantener actualizadas y atendidas las redes sociales”. 
-¿Por qué tu acercamiento al mundo del lenguaje, al uso correcto de las palabras? ¿Sientes un compromiso con la defensa del buen decir?
-Siempre me han interesado estos temas, no por ser alumno ayudante de Gramática, pues el estudiar Periodismo es, desde luego, un compromiso con el buen decir. Sin embargo, más allá de la misión social del periodista, que el español sea nuestra lengua materna ya es un motivo suficiente para que todos, absolutamente todos los hablantes, se preocupen por hablar y escribir bien nuestro “buen idioma”, heredado de los conquistadores torvos, como escribiera Pablo Neruda. Esta encomienda no debe ser anhelo de unos pocos, ni siquiera de los llamados profesionales de la palabra, sino de todos, del obrero, del ingeniero y hasta del político. 

Revista
-Si Buen Idioma fuese un libro, ¿cuál sería? ¿Y si fuese un escritor? 
-Sin dudas, seríamos El buen uso del español, una obra de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española, publicada en 2013, pues comparte una idea afín con los propósitos de canal: la corrección idiomática es un elemento transversal a la vida misma, a la cultura, a nuestra idiosincrasia. Y si fuese un escritor, no podría ser otro que José Martí, el periodista que nos convidó en uno de sus escritos a hablar sin manchas. ¿Qué otra encomienda nos pudiera identificar más? 
De vez en cuando, se piensa que Cristian es más que un estudiante o profesor en potencia. Puede reconocerse en él un defensor de los cubanismos –dentro del espectro hispánico–, un crítico sin contemplaciones ante el empleo de anglicismos en los medios de comunicación cubanos. Y como hacedor de un proyecto de marcada influencia socio-cultural, que puede asumir varias significaciones no debe faltar la de su creador, la más auténtica…
-¿Qué representa Buen Idioma para ti? 
-Buen Idioma es un aula gigantesca, el espacio que todo maestro desearía tener. Sí, porque a pesar de que cada día me acerco más a graduarme de periodista, siempre tendré esa alma de maestro, ese anhelo de ayudar, de ser útil. A mi juicio, saber servir es el punto de encuentro entre este oficio de todos los días y la sublime tarea de iluminar almas.  

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