Adam & Entorno Virtual de Aprendizaje

Cuenta la Génesis que EVA surgió de una costilla de Adam.

…Kaplun* tenía una historia diferente…

Cuando estuvo de visita en el pasado ICOM (2017) Gabriel Kaplún  nos comentó en una de sus conferencias un caso de inversión de las lógicas divinas. Unos pocos años después de que instalaran el Entorno Virtual de Aprendizaje en la “Universidad de la República” de Uruguay, los estudiantes desarrollaron una plataforma propia que competía con el EVA institucional y lo llamaron Adam.

Ese entorno, además de representar una forma perspicaz de criticar el status quo, provocó una reevaluación institucional del enfoque de la enseñanza aprendizaje “en línea”.

Un grupo de universitarios de distintas carreras y años, aplicando la tan nombrada “transdisciplinariedad”, generaron esta nueva plataforma incorporando algunas funcionalidades que el EVA no contemplaba y que creían fundamentales. Adam resultó una especie de pequeña red social descentralizada donde compartirse las tareas, crear proyectos autónomos y socializar -no necesariamente en este orden-.

Si desmontamos los intereses de los que crearon a Adam, tedremos que sus prioridades para aprender en línea eran: la libertad de gestión de la información, la apertura de fuentes y la capacidad de compartir e interactuar socialmente –no solamente desde lo académico-.

Esto demuestra una vez más la necesidad de combinar aprendizaje racional con emotividad y de ofrecer espacios de construcción colectiva del conocimiento donde la capacidad de autogestión del alumno sea cada vez más amplia.                                                                                    …

Cuando nos preguntamos a qué puede aspirar un profesor al impartir una asignatura esto podría ser, no solo que sus estudiantes aprendan, porque ese es el fin último, sino que a sus estudiantes les INTERESE, les MOTIVE su clase.

El EVA de FCOM no interesa ni motiva a la mayoría de los estudiantes. Asistir al entorno es para ellos una obligación más que un interés personal. El entorno se reconoce como un aparato “mediador” del proceso de enseñanza aprendizaje y no se utilizan sus potenciales creativos.

La tecnología para nuestras carreras tiene un papel doble. Significa no solo estar en tendencia con el mundo y utilizar un espacio que simula los códigos virtuales en los que se desenvolverá la vida profesional del estudiante nacido en la era de la información. La tecnología se convierte también en un objeto de análisis específico del investigador en comunicación.

Unas clases flexibles, creativas, que exploten lo que significa “usar la tecnología para aprender” son los ideales a cumplir. Resulta indispensable que el profesor se convierta en acompañante o «paidagogus» -la persona que en la antigua Grecia, acompañaba físicamente a los estudiantes desde sus hogares hasta el colegio-. Hay que preocuparse más por las “formas”, desde lo didáctico, lo participativo y lo creativo para que el entorno termine gustándonos a todos y no haga falta un Adam a lo cubano.

 Gabriel Kaplún: Profesor adjunto de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de la República de Uruguay. Representante nacional de la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación y miembro de la International Association for Media and Communication Research. Trabaja fundamentalmente los temas relacionados con la educación, la comunicación educativa y la comunicación organizacional. Entre sus libros se destacan Cursos y discursos: comunicación y formación sindical en Uruguay (1999), ¿Educar ya fue?: culturas juveniles y educación (2008) y ¿Qué radios para qué comunidades?: las radios comunitarias uruguayas después de la legalización (2015).

*Gabriel Kaplún: Profesor adjunto de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de la República de Uruguay. Representante nacional de la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación y miembro de la International Association for Media and Communication Research. Trabaja fundamentalmente los temas relacionados con la educación, la comunicación educativa y la comunicación organizacional. Entre sus libros se destacan Cursos y discursos: comunicación y formación sindical en Uruguay (1999), ¿Educar ya fue?: culturas juveniles y educación (2008) y ¿Qué radios para qué comunidades?: las radios comunitarias uruguayas después de la legalización (2015).