Alguna vez leí que quien no cree en santos, no cree en milagros de santos. Quizás no podamos creer en los milagros de los falsos santos y de los mediocres profetas, pero allá en Jujuy se oculta entre las desérticas y peladas montañas una Milagro de apellido Salas, que mueve la tierra jujeña con solo alzar su voz de ancestrales ecos.