Una velada político cultural en la que jóvenes cubanos rindieron tributo al líder histórico de la Revolución, al cumplirse un año de su fallecimiento, tuvo lugar en la escalinata de la Universidad de La Habana en horas de la tarde este sábado.
Muy parecida a las que abundan por las márgenes del río Cauto, resulta la enigmática roca que custodia las cenizas del eterno Comandante en Santiago de Cuba.
Fidel no quería después de su muerte grandes monumentos, ni pinturas, ni calles... Mas, en vida muchos artistas plásticos no resistirían plasmar en su obra una visión muy propia del hombre palpitante dentro del traje verde olivo.
Nació con el don de la elocuencia. Su singular habilidad comunicativa fue el resultado de una experiencia histórica única, vasta cultura e incansable estudio; discípulo y maestro.
En la Universidad de La Habana, ante la noticia del fallecimiento de Fidel, el dolor parecía calar más hondo. Y es que el Comandante y nuestra Casa Estudios siempre estuvieron, y estarán, inquebrantablemente unidos.