Con la nueva constitución, no solo cambia de manera considerable el concepto de propiedad personal, también aparece la propiedad privada; un término por años marginado y a veces temido.
El texto de la Carta Magna en proyecto dedica tres títulos a la estructura del Estado desde el nivel de la nación hasta la organización en los diversos territorios.
¿Cómo volverla visible y accesible a todos? Una reforma constitucional –la reforma– ayudaría a dibujarle mejor ciertos rasgos, a darle el color. Una reforma –nuestra reforma– cambiaría esa ambigüedad.