Foto grupal

Por: Patricia Hernández Acevedo, estudiante de tercer año de Periodismo

Este jueves culminó en la Facultad de Comunicación el segundo taller Eco escuela, sobre periodismo ambiental. Profesionales de la prensa de las provincias de Mayabeque, La Habana, Artemisa, Cienfuegos y Villa Clara participaron de los encuentros, con el fin de prepararse y adquirir herramientas técnicas para emplear a la hora de abordar cuestiones medioambientales.

El encuentro, que se realiza por primera vez este año, busca el diálogo y el intercambio en torno a los nuevos retos que debe asumir el periodismo al tratar los temas ambientales. Insiste, además, en la preparación de los periodistas en los medios locales para dar cobertura a los temas relacionados con el medio ambiente, con el fin de sensibilizar a los comunicadores con los problemas de esta naturaleza, así como en estrechar relaciones con las entidades territoriales, explotando una forma participativa de hacer periodismo desde los contextos locales.

Los talleres fueron diseñados por un equipo de profesionales de nuestro centro, a partir del programa de Eco periodismo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura  (UNESCO).

Elena Nápoles, oficial del Programa de Comunicación e Información de UNESCO en La Habana conversó con nuestro equipo de prensa para ofrecernos los detalles de esta iniciativa de auspiciada por dicho organismo de la ONU en colaboración con  la Cátedra de Información y Comunicación para el Desarrollo  (CICD) de nuestra facultad.

-¿Qué proyección tiene esta iniciativa a largo plazo?

el proyecto busca fortalecer capacidades en periodismos locales, y para ello hemos acompañado temáticamente la producción de este curso en el sentido de aportar materiales y elementos de partida que pueden ser útiles. En esta primera fase la idea era utilizar algunas herramientas que ha producido UNESCO y en particular su Programa Internacional para el Desarrollo de la Comunicación, orientadas a la formación de periodistas en temas de medioambiente y tener espacios de formación de capacidades con estos periodistas para lograr coberturas de mayor calidad sobre esos temas. Además de la capacitación de profesionales, también buscamos articular a estas personas y a otros periodistas en el futuro para seguir acompañando los procesos de formación de capacidades al respecto.

En este cierre de taller se ha llegado al consenso de crear un grupo en Facebook donde estas personas puedan integrarse, puedan compartir información pero también puedan hacerse preguntas, ayudarse a contactar especialistas, fuentes, lo cual quiere decir que confluya como un grupo de apoyo, una verdadera red de articulación que permita ayudarse mutuamente en el desarrollo de sus proyectos.

-¿Cómo ha sido el trabajo conjunto con la Facultad de Comunicación?

Esta facultad está muy en el centro de los grandes temas de la nación, es una institución que está contribuyendo desde muchísimas aristas a insertar a la comunicación y la información en los espacios que tiene que estar para dinamizar la discusión pública a nivel social, la toma de decisiones en torno a estos temas. Esto entonces ya se cuenta como una experiencia interesante, sobre todo por la capacidad que tiene la faculta de insertar estos temas en sus programas de formación continua, tanto a nivel de pregrado como de postgrado. A lo largo de los talleres se proponía que se hicieran diplomados un poco más reposados, no de una semana, también maestrías, o intentar hacer cursos más sistemáticos donde se puedan trabajar estos temas. En el caso de UNESCO nosotros creemos que efectivamente es muy importante insertar estos temas desde el pregrado.

-¿En qué sentido pretende Eco escuela transformar las prácticas profesionales de los periodistas?

Yo creo que en las sociedades contemporáneas no cuenta seguir echando periodistas al mercado laboral que no tengan nociones básicas sobre estos temas. Porque la idea no es hacer cada vez más especializado el periodismo especializado medioambiental, sino que en cada trabajo que haga el periodista sobre cualquier tema pueda identificar cuál es la dimensión ambiental que tiene ese tópico que está abordando, y se puede insertar de manera armónica, sin que parezca un agregado incoherente, volviendo con la cantaleta, al didactismo. La idea es que se puedan abordar los temas que preocupan a la sociedad, en materia de desarrollo sostenible, desde un enfoque de género, desde un enfoque ambiental, de grandes desafíos que tenemos para sobrevivir.

Por eso, todo empieza ahora en realidad, esto ha sido, digamos, una experiencia piloto, y lo interesante sería ver como de verdad se pueden insertar estas ofertas informativas desde el pregrado hasta el postgrado.

-¿Se esperan resultados inmediatos?

El conocimiento es un proceso gradual, que las personas tienen que asimilar de muchas maneras y por muchas vías, y empezar a incorporarla a sus prácticas. Por lo que vi, tengo la certeza de que el proyecto ha actuado como motivación y base para que estas personas puedan hacerlo a partir de ahora mejor, la idea es que se incorpore de verdad a la práctica profesional sistemática y que las personas del proyecto vayan siendo cada vez mejores. Tal vez si sería útil es que tuvieran desde la facultad algún tipo de monitoreo.

-¿Cómo se ha manejado desde el proyecto la creación de conciencia?

Yo creo que hay un consenso generalizado en el grupo de trabajo de esta primera experiencia de que es esencial encontrar nuevas maneras de comunicar estas cosas, y eso tiene que hacerse desde la comunicación del contenido y de la forma. Por una parte hay que profundizar en los contenidos, hay que hacer mejor periodismo, trabajar con más fuentes, contrastar más fuentes, hacer más preguntas incómodas probablemente, y al mismo tiempo hay que presentarlo de una manera que no repita fórmulas en su realización. Son temas que tienen dos posibles efectos: o todo el mundo se sube al carro, o tiene un efecto boomerang. para eso hay que buscar las historias, encontrar historias que vale la pena contar.

Otra cosa que llamó mucho la atención fue el tema del trabajo en redes sociales, y en general del uso de recursos transmedia. Hay que inundar en un sentido positivo y a la misma vez estratégico las redes y los espacios transmediales con este tipo de información. Utilizando eso, subvirtiéndolos cuando sea necesario, utilizando aquellos recursos que puedan ser más útiles, pero cuando digo estratégico es sin atiborrar a las personas, sin que se sientan cansadas y atribuladas con tanto.

-¿Cree necesario para el periodismo ambiental hacerlo desde una construcción colectiva del producto comunicativo?

Yo pienso que es esencial para el periodismo. Creo en el periodismo, que será luego ambiental, económico, cultural. Y el periodismo no puede ser un proceso unilateral, y si es local o comunitario, tiene, necesita ser participativo. Entonces hay que aprovechar esas oportunidades que nos da el espacio local para trabajar en conjunto con las personas porque es una manera de trascender ese espacio tradicional del medio y que la gente pueda tener un rol más claro en develar lo que está pasando. La gente que vive en los lugares sabe mucho de ellos, y a veces hay una propensión a ir a las fuentes oficiales, a especialistas.

A la gente hay que preguntarle y escuchar sus respuestas, de las que tienen que salir nuevas estrategias para ver a qué otras nuevas fuentes podemos entrevistar, qué otras nuevas aristas podemos incorporar.

También hay que ir a las comunidades y que la gente lo vea a uno, el producto final comunicacional es el resultado de la colaboración de todas las personas, de un proceso anterior que puede ser muy rico, y que puede llegarle a la gente casi más duro, más fuerte o más inequívocamente que la propia nota que después leerán en el periódico, escucharán en la radio o verán en la tv.

Que el periodista vaya, se interese, que la gente pueda decir ‘’yo participé, y yo le mostré, y ella me preguntó, pero después le preguntó al delegado del sitio, y después fuimos todos junto a ver…’’. El periodismo local tiene que ser eso, trabajar con la gente. Otra práctica interesante es, sobre todo en algunas comunidades, volver a ellas y discutir con la gente el resultado, de ahí salen muchísimas ideas de cómo se puede hacer mejor, cómo trabajar mejor, y también como hacer el periodismo, hay que aprender de la gente, como lo quisiera oír o leer, que no siempre lo hacemos, no siempre nos tomamos la molestia de llegar hasta ahí.

-¿Cree que el taller Eco escuela llega en un momento favorable dada la visibilidad que le han dado los medios en los últimos tiempos a proyectos como la Tarea Vida?

Creo que es absolutamente oportuno. Cuba tiene una estrategia para el enfrentamiento al cambio climático que es la Tarea Vida, pero que necesita ser reformada, representada, y debatida en el ámbito público, y para eso hace falta periodistas que puedan hacer eso con herramientas técnicas y metodológicas necesaria.

Eco escuela tiene todo que ver con la implementación de la Tarea Vida porque está proponiéndose fortalecer las capacidades de las personas que tratan estos temas e identificar donde están esos vacíos, esas brechas, las buenas prácticas que hay que visibilizarlas. Pero también hay que visibilizar lo que falta por hacer para lograr que todo el mundo se involucre.

-¿Qué perspectiva de cambio real tienen luego de culminado el taller?

Lo primero que va a ocurrir es que estas personas van a necesitar un tiempo para estudiar más, pero lo importante es que ya cada quien puede enfrentar su trabajo con más herramientas. Lo bueno sería, dentro de seis meses o un año, hacer una parada, aunque sea virtual y monitorear qué es lo que ha ocurrido. 

Esto ha sido una experiencia primera, modesta que tiene la intención de sembrar la semilla de algo que debería institucionalizarse y no solo en la facultad, pienso que la UPEC también puede contribuir.

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