Imagen Archivo. Festival V de Verguenza, 2018

Por Raúl Escalona Abella, estudiante de tercer año de Periodismo

Imagen Archivo. Festival "V de Vergüenza" 2018 

 

“El segundo lugar… es para… ¡la Facultad de Comunicación!”

Creo que gritan. No sé. No escucho – quizás nadie escuche –. Solo camino. Más tarde me preguntaría por qué nos concedieron el honor de decir el segundo lugar cuando lo lógico es que se pase directo al primero. No lo sé. Será porque somos nosotros.

Solo camino, sonrío – o eso creo, eso intento – El teatro ha enmudecido, ha caído un gigante y se siente el aire vacío, hueco, como los mundos que se hunden y dejan tras de sí esa sensación de ausencia perenne. Nada más escuché, habían anunciado a la distancia de mil años luz que otra facultad había ganado, pero ya no pensábamos en eso.

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“Perdimos la Copa”, quizás sea esa la frase del día, la locución de la semana, el recuerdo perenne. En el futuro, tal y como a nosotros nos relatan las tres derrotas que antecedieron a esta, seremos capaces quienes la vivimos de decir lo que sentimos, de penar en silencio, de relatar al detalle las sombras que vimos claramente el día gris donde se proyectó sobre San Pedro la noche más larga.

Algunos querrán levantar guillotinas o salir de cacerías buscando culpables, no me parece productivo caer en el exceso, pero sí me parece necesario reconocer el mal trabajo de la Comisión de Cultura, la poca organización del secretariado – del que soy vicepresidente – los baches en el semestre, la poca coordinación para recopilar las evidencias, el retraso en la entrega de algunos planes de trabajo, así como la confección de un informe que quizás no contempló todo el trabajo de proyectos que nuestra Facultad realiza.

Como afirma el viejo adagio: “la victoria tiene muchos padres, la derrota solo uno”, esta vez me niego y rompo con eso. Nuestra derrota tiene padres y madres, abuelos y tíos y de todo, porque nuestra derrota no es que haya decaído la fe de los estudiantes en la cultura, ni se debe a que tengamos menos bailarines, cantantes o actores, al contrario, tenemos, al igual que en otros años, grandes artistas aficionados, pero necesitamos organizarnos.

Luego vendrán las noches más largas, no como signo de maldición, o de oscurantismo medieval, sino como sitio para revolucionar la facultad. Noches que nos sorprendan pensando – y haciendo – para mejorar la casa, la micropatria, donde hallamos a la gente peleadora – como diría Marlon – que lo hace todo – o casi todo –: los que van a los Caribe y se lanzan en 15 deportes para no dar foul field, o los que se quedan hasta las tantas pintando escenografía o catalogando trabajos para el Fórum, o montando los stands para Caleidoscopio.

Feconianos somos todos, y levantar el movimiento en la Facultad no es empezar a decir lo que cada cual no ha hecho, o juzgar al que no fue un día o no dio su apoyo. Si debe existir una FEU en Fcom es porque tenemos estudiantes y no se trata de cumplir con una “orientación”, se trata de conocernos, de divertirse y hacer algo diferente, en lo que creamos seriamente.

El proyecto que a partir de hoy se levanta no conoce de viejos rencores, ni de mierdas escondidas del pasado. ¡Perdimos la Copa! y eso no es un juego. Los viejos y los nuevos, los que viene a marcar tarjeta y se van y los que son ya Activo Fijo Tangible en el registro del profe Anazco, todos tienen que sumarse y no para ganar la Copa de Cultura el próximo año, sino también para arrasar con los Caribe – los que no deben ver su buen 6to lugar eclipsado por esto –, para botarnos a las calles con los proyectos y cambiar comunidades. Nuestra misión es crear un movimiento estudiantil de amplio espectro donde los estudiantes que de primer año entren elijan qué van a hacer en esta facultad y que tengan dónde elegir en la cultura, el deporte, la investigación, los proyectos sociales; y que cuando observen el trabajo organizado y sentido de todos nosotros.

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Cuando salí no vi tanta derrota. En el rostro de los premios oro en danza, canto, locución, declamación, testimonio – y la larga lista que justifica el movimiento cultural vivo de la Facultad – se percibía la amargura de triunfo incompleto. No recuerdo siquiera si la otra facultad que momentáneamente nos guardará la Copa, celebró. No lo sé, tampoco me importa mucho, pero sí sé, que, en la primera de mis noches más largas, el ambiente de la conspiración, de la gente hablando de lo que hay que hacer y no se hizo, de las promesas de los que dicen “para lo que haga falta”, ya comienza a rodar la voluntad que debe recuperar la Copa, unos lloraban, pero por encima de nosotros se alzaba algo más grande que nosotros mismos y no era el triunfo de la facultad otra, era más profundo y venía de las entrañas del Alma Máter: habíamos caído, pero de vez en cuando es bueno caer para recordarnos lo que no hemos hecho, lo que tenemos que hacer y para nuclearnos alrededor de la derrota y como ya lo hicieron otros hace algunos años, recuperar la Copa.

 

"Canto" a Derecho... (con amor desde FCOM), Por Mario Ernesto Almeida, 3er año Periodismo

Derecho, quién lo diría,
después de tanto sufrir
y en el sótano vivir
por fin tienes tu alegría.
No sueñes con mi caída
ni esperes repetición,
hoy doy felicitación
pero apriétate la ropa
porque el que viene, la Copa
dirá “Comunicación”.

Dirá “Comunicación”
porque el talento, Derecho,
cuando está dentro del pecho
no cede su posición.
Es virtud, es tradición,
es jurar lo que decimos,
es sangrar lo que vivimos,
es ser todo o no ser nada,
es la cara demacrada
de llorar lo que tuvimos.

Derecho, dicen que hiciste
la proeza de tu historia
y dicen que es tanta euforia
que esta noche ni dormiste.
Llegaste a donde quisiste
pero te digo, yo tú,
rezo a Dios, a Belcebú,
entro a la iglesia sin ropa
hago un amarre a la Copa,
me asocio con un palero,
remuevo la tierra, el cielo…
no sé qué te irás a hacer
pues ni así podrás volver
a quedarte de primero.

Te canto desde el dolor,
desde la fe, la confianza,
y la calidad me alcanza
para mantener mi honor.
Decirte, que a ser mejor
desde siempre lo aprendimos,
que venciste y te aplaudimos,
pero que te quede claro:
a pesar de “empates” raros,
no nos ganaste, perdimos.