Reforma COnstitucional Comunicación

Por: Liannet Gómez Abraham y María Laura Sánchez Sardiñas

Desde hace meses vemos a muchos sumergidos en papeles, en tabloides que hablan de igualdad, derechos y deberes de los ciudadanos cubanos.  

Hay espacios en los que el tema constitucional se ha consumido como una buena taza de café. La Facultad de Comunicación es uno de ellos; y por tal motivo, en los pasillos del edificio bohemio se empieza a degustar la paridad entre constitución y comunicación.

¿Qué dice la ley de leyes sobre comunicación?

Una primera lectura quizás no es suficiente para entender a profundidad la nueva propuesta constitutiva, así releer los artículos se convierte en un buen ejercicio para quienes deciden saber- de primera mano- acerca de los marcos legales que desde los próximos años regirán a nuestro país.

Mucho se define en ello el futuro cubano, pero en particular lo concerniente a las esferas comunicativas constituye un asunto que introduce en Cuba cambios y retos.

Repasar los artículos 56, 59 y 60 de la moción legal supone puntos imprescindibles en los derechos individuales, aunque a su vez radican en la voluntad de concebir en ámbitos nacionales una buena fluidez comunicativa.

Las constituciones antecesoras han legado posibles acotaciones de lo que debiera ser la autonomía ciudadana en cuanto la expresión, independencia de pensamiento y publicación. No obstante, ninguna de las precedentes jurisdicciones deja espacio, como la actual, al tratamiento propio de las ramas comunicativas.  

En entrevista con el vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), Jorge Legañoa, este nos explicó que en los marcos de este proyecto ya está oficialmente aprobada una Política de Comunicación; estrategia que prevé comprender no solo el trabajo de los medios de comunicación, sino también la inclusión de la misma en aras institucionales y comunitarias.

De forma general, la antesala constitutiva define: “todas las personas tienen derecho a recibir información veraz, adecuada y oportuna, conforme a las regulaciones establecidas. Asimismo, plantea que, “el estado reconoce, respeta y garantiza la libertad de pensamiento, conciencia y expresión y se brinda a los ciudadanos la libertad de prensa, en conformidad con la ley”.

Y aunque se hace común el término libertad de prensa, en los artículos no queda claro el significado de tal acepción; pues todas las personas que se dispongan a leer las normativas legales no pertenecen al gremio comunicativo, ni están en la obligación de conocer el concepto.

Para el periodista Wiliam Tolentino, la alegoría libertad de prensa resulta idónea para la década del 70-80 y se refiere a la autonomía de cualquier persona para ejercer la comunicación y tener su propio medio. Una categoría-desde su visión- más apropiada para un sistema liberal, lo que no significa imposible de aplicar a un modelo socialista.

Además, la ley magna de la República propone- en este nuevo cuerpo teórico- el compromiso de todos los organismos del estado a hacer pública la información que poseen, restringidas en algunos casos por códigos establecidos con anterioridad y aclara que se sancionarán a las autoridades competentes que no garanticen ese derecho.

Si bien, se establece de esta forma la información estatal como una obligación pública y constitucional, sería conveniente definir cuándo estamos ante una información “clasificada” o de “dominio de estado”.

En este sentido, Tolentino, profesor además de la Facultad de Comunicación, agregó que sería conveniente derogar otras legislaciones con valor jurídico que contribuyan a su cumplimiento. “En el contexto latinoamericano se ha resuelto este problema con las leyes de transparencias, aprobadas luego de las nuevas constituciones, en las que se reafirma el carácter público u online de la información”, sostuvo.

Como en el actual decreto- en esta propuesta- se mantuvo el principio de que “los medios fundamentales de comunicación social, en cualquiera de sus soportes, son de propiedad socialista, de todo el pueblo y el estado establece los principios de organización y funcionamiento”.

A pesar de ello, sería bueno analizar la relación antagónica que se establece entre el sistema comunicativo y quienes ejercen el poder político. No habría problemas en que los medios respondan al pueblo y a la propiedad socialista, sin que el estado determine su organización y funcionamiento.

El referendo también hace alusión a temas que trazan y definen el derecho educativo de cada ciudadano, y aunque no se refiera exclusivamente al área comunicativa, sí tributan a la misma.

Se reconoce, por ejemplo, como política de estado el derecho a la informatización y, por tanto, debiera considerarse, el pleno acceso a las tecnologías e internet como derechos individuales, al ser herramientas que contribuyen a la informatización y, por ende, a la construcción del conocimiento.

Según lo expresado por Rosa Miriam Elizalde, vicepresidenta de la UPEC, en el taller La prensa cubana en la encrucijada de la Reforma Constitucional  “con esta propuesta constitucional “(…) Se elimina el vació jurídico que ha caracterizado en más de un siglo el funcionamiento del sistema de comunicación. Se pone límites a la influencia de una excesiva coyunturalidad, que se puede prestar en ocasiones para decisiones volubles y caprichosas (…)”.

Vale destacar que no se pretende abordar todo lo concerniente a la comunicación en los artículos constitutivos. La carta magna de un país está orientada a definir solo las generalidades que luego se especificarán a través del sistema de leyes.

Esperemos que la nueva Política de Comunicación profundice y responda a las inquietudes del sector comunicativo de nuestro país y, que por supuesto, logre ser consecuente con lo establecido en la constitución y con los escenarios actuales, porque a decir del periodista Jorge Legañoa, “en el caso de la comunicación social hay un avance positivo, un avance esperanzador, pero las leyes dejarán de ser letras muertas el día que las personas salgan a la calle con la constitución en el bolsillo, en la mente y hagan de la constitución el día a día”.