dia de la prensa 2018

Por Mario Ernesto Almeida, estudiante de 2do año de Periodismo

Ingenuo yo, egocéntrico tal vez, quería desde hace una semana «parir» el escrito perfecto. Ni muy largo ni muy corto, ni tan denso ni tan simple, sin excesos de seriedad o de sarcasmos; yo deseaba –al menos para celebrar el Día de la Prensa cubana– dar en el clavo, pasarme de liga…

Derrotado ante la falta de creatividad, abrí un libro sobre Martí y, en una página perdida, encontré la frase que me sirvió de consuelo y refugio:

«El escritor diario no puede ser sublime… Esa perpetua actitud queda para los que son dueños de sí mismos y pueden esperar la hora de la inspiración».

Yo no soy escritor diario; ni siquiera soy escritor. Pero bueno, tiempo sí que no me quedaba. Por eso, sin preguntar mucho para quién era el aforismo, halé hacia mi mano y, apurado, sufrí –más bien gocé– una alienación que me llevó –desde la falta de creatividad– directo al facilismo; al plagio.

«El trabajo va a llevar mi nombre, pero no lo voy a escribir yo» me dije sin el menor tejo de vergüenza. Entonces, convencido de que el buen periodismo nunca iba a ser lo mío, abrí la laptop en medio de la clase, improvisé una encuesta con dos preguntas un tanto sosas, par de incongruencias gramaticales y quién sabe si alguna falta de ortografía. Pedí permiso para ir al baño y me levanté como si a eso fuera. Luego me desprendí a correr para la casa de la mujer que imprime.

Lo demás… fue fácil: poner cara de gente amable y repartir papelitos en la cafetería.

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«Justos; aún más creativos, que persigan la verdadera noticia; periodistas sinceros y sin miedo a expresar sus ideas, a publicar la verdad; que tengan aptitud y disposición ante todo; competentes; auténticos, humildes; entregados; íntegros, virales, veloces y confiables»

Esas –más menos– fueron las respuestas, a la segunda pregunta, de aquellos encuestados que no supieron –o contestaron mal– la primera. Es decir, aunque varios me acusaron de formular  interrogantes con tendencia a lo tonto, de los 45 papelitos, 30 no conocían por qué el 14 de marzo era el día de la prensa cubana.

Pero no importa, a mí lo que me interesaba era la de abajo, la que pedía hablar de cómo querían que fuesen los futuros periodistas, hoy estudiantes de Fcom; de ahí sacaría mi obra maestra…

«Con más ganas de todo, de hacer más de lo que se ha hecho; emprendedores; valientes; un periodismo nuevo, innovador, no esquemático; que digan la verdad; con aptitudes para ejercer en cualquier circunstancia su profesión; los mejores del mundo…».

Así, grosso modo, comentaron los quince que reconocieron a la fundación del Periódico Patria, en 1892, como la causa de la susodicha fecha.

De más está decir que hubo gente que me «cogió para sus cosas» y, mientras unos aprovecharon y le dieron publicidad al alcoholismo, alguien, en plan de indirecta, expresó que los futuros periodistas «deberían ser, estéticamente, más atractivos».

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En fin, sin remordimiento alguno por el fraude –hasta ahora impune–, conocedor de no haber dado en el clavo y creyéndome a medias la filosofía hemingwayana de andar derrotado pero no vencido, acabo de entregar, por el día de la prensa –irónicamente–, un texto firmado por mí pero escrito por ustedes.

 

Caricaturas de Osvaldo Gutierrez Gómez para reflexionar en este día de la Prensa

 

Para que así vean a nuestros periodistas:

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Para que seamos reflejo de nuestros públicos:

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Para no tener que acudir a estas técnicas:

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Para que el secretismo no sea una práctica habitual:

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