Homenaje a Mella 9no congreso

Por Raul Escalona, estudiante de 2do año de Periodismo

Congreso es una palabra altisonante, permeada en el imaginario social cubano por años de socialismo ortodoxo, donde se suponía que allí las clases del país se reunían a debatir las agravantes del país, alzar la mano y decir democracia de nuevo tipo; pero hoy congreso se instituye en palabra poco útil, y en la mente de la gran mayoría de los jóvenes estudiantes universitarios solo se ve estos eventos como recreación ociosa de individuos sin nada que hacer, pero no siempre es así.

El 5 de junio recibió la Universidad de La Habana el inicio de su 9no Congreso de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) en el teatro Enrique José Varona de la Colina mítica de donde se tiene la “mala” costumbre de hacer descender revoluciones.

¿Qué pretende este congreso para marcar pautas y convertirse en la voz primigenia y única de un universo juvenil dinámico y en exceso diverso? Las pautas están signadas en el debate en talleres: docencia e investigación, político-ideológico, becas, etc.

El 9no Congreso intenta alcanzar a todos los estudiantes de la Universidad de La Habana y con una amplia representación que suma 290 delegados – presumiblemente por los años cumplidos por la alta casa de estudios habanera -  de las 17 facultades que integran la Colina.

Las actividades se extenderán hasta el próximo 16 de junio, cuando se clausure el evento y se redacte una Declaración Final que sea llevada por los delegados al Congreso Nacional.

¿Por qué hay que tomar con seriedad estos espacios? Siempre podemos acudir al pensamiento martiano para que nos ilumine en este sentido: “Los malos triunfan allá donde los buenos son indiferentes”. Así que el llamado a una mejor FEU transita por llamar a sus miembros a participar, pero participar no es solo ir a todos los actos políticos convocados por la organización, ni solo ser parte del Festival de la Cultura o representar a la facultad en los Juegos Caribe. Formar parte de todos estos procesos son la FEU también, pero la organización, por sus dimensiones, su alcance, su relevancia y el inmenso capital intelectual que en sus filas se encuentra hacen que posea un poder extraordinario, que, si se canaliza en el sentido social y de bien común cimentado en nuestros principios históricos, podría ser ente activo en la transformación que nuestra sociedad está llamada a efectuar.

Han pasado ocho congresos, pero este no es similar a ninguno de los anteriores, estos son tiempos de decisión en todos los sentidos que la política y la economía nacional abarcan. Y todo tiempo es corto para hacer, por lo que hay que ponerse a hacer antes de que nos destruyan lo que de las ideas primigenias y justas va quedando. Las transformaciones económicas en el país han tenido un impacto en la juventud y en el funcionamiento interno de la organización. En ello deberá centrar su atención también la FEU, porque si no estamos seguros en esta cuerda floja del nuevo tiempo, caeremos al vacío de la incomprensión histórica, y desaparecerá, por la ineptitud de unos pocos y la indiferencia de la mayoría, aquella federación que surgió entre luchas contra la corrupción y las malas prácticas sociales.