Interaños de cultura

Por Daniela Zaldivar Alfonso

Fotos: Pedro Pablo Chaviano

La llegada de un virus cambió muchas cosas, desplazó a espacios virtuales los escenarios para los artistas aficionados de la Facultad de Comunicación (FCOM). Ya hacía  dos años, que  no  se respiraba el mismo aire, FCOM seguía siendo casa, pero sus habitantes no podían disfrutar de ella. Luego de tanta espera, llegó el día  tan anhelado. Todo era diferente, el ambiente era distinto. La Madriguera de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) se llenó, todos compartieron ese amor por el hogar azul y ese talento ignoto que tenían.

Mercedes Muñiz

Los interaños revivieron en los corazones de todos, el sentimiento de que FCOM es casa, y con él, que todos son una gran familia. La noche estuvo cargadita de sorpresas, hubo participación de todas las manifestaciones artísticas. Se destacaron todos, desde primer año hasta cuarto, incluso aquellos que anhelan seguir siendo jóvenes y viven en sus dos años eternos de juventud.

Ayer todos buscaban a una cabra que escribía en su diario, Gaby y Boris llevaron a Flash Musical y se encargaron de la conducción del evento. El programa fue especial, no era una tarde de esas en donde hablaban de canciones, en esta se descubría el talento de muchos aristas aficionados.

Bajo la consigna  ‘‘La copa o la vida’’ Sany  y sus amigos le dieron ritmo a la fiesta. Los estudiantes de primer año de las distintas carreras hicieron su entrada triunfal. Olivia de Ciencias de la Información, Adriana de Periodismo y Charly de Comunicación demostraron sus dotes para el canto. Fabio Rodríguez, estudiante de Periodismo dejó a todos con la boca abierta al tocar con su banda Lugus y regalarles rock metal.

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Nieves Molina y Max Barbosa interpretaron Chachachá, el grupo de baile  ABC les regaló a todos una hermosa coreografía. Adrián de Comunicación  buscaba su dinero, no lo había encontrado y Leoncia no fue a la cola del pollo para hacerle unos trabajos a la mulata.

El momento de mayor tensión, fue cuando el jurado dio los resultados, unos pocos salieron premiados, pero a todos fue otorgado el mérito de participar. El show fue dedicado a la Feconeta, que tantos logros le regalo a la Facultad de Comunicación. Al final de la noche luego de pies forzados, mariachis y bailes, encontraron a la cabra, Eduardo de Periodismo la subió al escenario, estaba entre el público disfrutando del talento de los jóvenes y escribiendo en su diario todas las sensaciones que hacía tiempo no sentía. Con ansías de que llegue septiembre para asistir al festival y traer la copa a casa, toda FCOM se reunía en los interaños para luchar por ‘‘La copa o la vida”.

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