ENFOQUE DE GENERO

Por Dailene Dovale de la Cruz

Respeto. Las luchas de género siempre buscan respeto. Respeto hacia la diversidad. Respeto al simple derecho de ser. Respeto al individuo no importa cuán distinto sea a la masa. La equidad es otra forma de respeto, de jugar en sociedad de forma limpia, todos con iguales derechos y deberes.

La equidad es preciosa. Es de colores brillantes y deslumbra (o así la imagino, después de tantos arcoíris y banderas). Y de poco vale, si en Cuba todavía tiene el rostro un tanto disperso.

En el 59, sí, ganan mucho las mujeres. Casi asaltan los puestos de trabajo antes vedados. Conquistan el derecho al aborto, a ocupar altos cargos, a crecer, pero la equidad sigue borrosa, gris, aún después de tantos logros.

¿Cómo volverla visible y accesible a todos? Una reforma constitucional –la reforma– ayudaría a dibujarle mejor ciertos rasgos, a darle el color. Una reforma –nuestra reforma– cambiaría esa ambigüedad.

Desde el artículo 40, se estable la igualdad ante la ley, sin “discriminación por razones de sexo, género, orientación sexual, identidad de género, origen étnico, color de la piel, creencia religiosa, discapacidad, origen nacional o cualquier distención lesiva a la dignidad humana”.

Un planteamiento general válido. Demuestro aquello de una nación sin marginados, ni perdedores. ¡Excelente! Aún mejor si la ventana –al cambio, la evolución– brinda otros paisajes. El proyecto de Constitución de la República trae muchísimo más a discusión.

El artículo 45 es uno de ellos. “El estado propicia la plena participación de la mujer en el desarrollo del país y la protege contra cualquier tipo de violencia”. ¿Cuándo se vuelve violencia? ¿Se considera violencia al acoso callejero? ¿Y la porno-venganza? ¿Los hombres no son susceptibles a sufrirla? ¿Es solo sancionable la violencia familiar?

Ya en el artículo 71 plantea la violencia, en cualquiera de sus variantes, como destructiva de la armonía y unidad de las familias y sobre todo, punible.

En cambio, un tema tan complejo, no se resuelve del todo, quedan zonas a pensar en sociedad. Reclamos hechos desde la agenda pública (bastan analizar los comentarios de varios medios) que al menos deberían debatirse en la consulta popular.

Resalta el tema. El más abordado en los debates. El que provoca pegatinas a favor del “diseño original” y opiniones polarizadas. El artículo 68, revolucionario y evolucionario, le daría trazos firmes a la querida y anhelada equidad.

Si Cuba aprobara el matrimonio “como la unión voluntariamente concertada entre dos personas con aptitud legal para ello” abriría el camino al matrimonio igualitario y se uniría a los 26 países donde ya es legal. No es una novedad en el mundo. Un artículo de Posdata.club lo demuestra.

Los sectores más conservadores temen a la igualdad absoluta de derechos y deberes en la formación integral de los hijos. Temen al espacio posible para la adopción por parejas del mismo sexo. Un derecho nada nuevo. Un derecho como cualquier otro.

La equidad necesita ojos y voz que la examinen. Requiere salir de la apatía y la indiferencia. Urge pensamiento, acción. Desde los temas más a públicos, a los más hogareños y personales. Cuba merece no una equidad borrosa y medio gris, amerita los colores brillantes, deslumbrantes. Demanda respeto.