Mariela Castro en FCOM

Como preámbulo de la Jornada Cubana contra la Homofobia, este viernes la directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), Mariela Castro Espín, dialogó con estudiantes y profesores de la Facultad de Comunicación en torno a la defensa de los derechos sexuales en nuestro país y otros temas de la actualidad nacional.

Haciendo referencia a la reforma constitucional que podría convocarse el próximo año y a la posibilidad de reconocimiento del matrimonio entre personas del mismo sexo, Castro Espín precisó que la propuesta es dejar reflejada la igualdad de oportunidades para todos, sin limitaciones por orientación sexual.

Al realizar un breve recorrido por los sucesos que han marcado el quehacer de su institución, planteó que el trabajo del Cenesex tiene por antecedente la lucha de las mujeres en distintas etapas, y que entre los sueños de distintos grupos sociales Fidel Castro también recogió en La Historia me absolverá las aspiraciones de las féminas.

En cuanto a la educación sexual, refirió que este fue un pedido de las federadas y que no fue ignorado: “En el primer congreso del Partido Comunista de Cuba en 1975 quedó establecida como política del estado cubano la educación sexual”.

Sobre los continuos cuestionamientos a Cuba por la homofobia de los primeros 30 años de la Revolución, Castro Espín recordó la situación global de esa problemática en la época y manifestó: “Yo solo lo puedo entender [esos ataques] desde el lugar de que todo el mundo quería que la Revolución cubana fuese la mejor del mundo (…) Las obras humanas no son perfectas, están llenas de contradicciones”.

También rememoró que en fecha tan temprana como 1979, en el país fue publicado El hombre y la mujer en la intimidad, de Siegfried Schnabl, primera obra en la que un experto no consideraba a la homosexualidad como una patología.

Abordando la toma de conciencia en temas de derechos sexuales, apuntó que el cine cubano en general ha tenido un rol de relevancia –ejemplificado en películas como Fresa y Chocolate–, puesto que “las artes anuncian primero que las ciencias lo que está pasando en la sociedad; tienen la habilidad de presentar los asuntos más complejos”.

La directora del Cenesex apuntó que a partir del 2003 comenzaron a trabajarse estrategias permanentes de educación y comunicación, y que recientemente han diversificado los canales en pos de llegar a la mayor cantidad de personas posible. La actual campaña contra la homofobia y la transfobia –que abarcará también el año próximo– está dirigida especialmente a los centros educacionales cubanos y utilizará el lema “Por escuelas sin homofobia ni transfobia, yo me incluyo”.

“Hay muchos estereotipos, y no es cuestión de edad, sino de oportunidades de diálogo”, acotó, y puntualizó que existe interés en formar profesores de las distintas carreras con una cátedra propia en un trabajo de sensibilización como el que ya se hace con el Ministerio del Interior.

A propósito de las buenas relaciones entre el Cenesex y la iglesia, reconoció: “Tenemos ideas diferentes pero no tenemos ningún tipo de confrontación (…) Si queremos el bienestar del ser humano, vamos a buscar todos los recursos posibles para garantizarlo”.

Castro Espín aclaró que la labor desarrollada hasta el momento en favor de la libertad sexual no apuesta por la pedofilia, el sadomasoquismo ni la despatologización de las demás parafilias, y que se ha basado en las capacidades profesionales de los miembros del Cenesex para transmitir su mensaje, sin desaprovechar los distintos espacios que se han abierto en la sociedad cubana: “Desde el periodismo y la comunicación es que hemos podido llegar al público, no desde mi relaciones familiares”.

Acerca del contexto cubano actual, se mostró en contra de cualquier manifestación de pasividad y a favor de las iniciativas de transformación que tienen lugar en el país: “Yo soy muy positiva (…), pero también soy consciente de que los procesos sociales e históricos son muy complejos. Desde hace mucho tiempo estoy insistiendo en que una fortaleza fundamental del proceso revolucionario cubano es perfeccionar los procesos de participación en la toma de decisiones. (…) Somos críticos porque amamos nuestro proyecto histórico revolucionario, y lo queremos cada vez mejor. Tenemos que proponer en colectivo, no esperar a que nos digan, proponer desde la institucionalidad, porque tenemos convicciones. No queremos perder lo bueno que se ha logrado y queremos resolver lo que nos falta por resolver”.

En respuesta a una pregunta sobre el futuro de Cuba y la sucesión del actual presidente Raúl Castro, respondió: “Dirigir un país es muy difícil (…) ¿A quién quiero? Todavía no me voy a pronunciar”.

Imágenes del Encuentro

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