Por Mercedes Muñoz Fernández, estudiante de Primer año de Periodismo
Los feconianos siempre vuelven a casa. Por eso, cuando este martes Oliver Zamora, Liz Oliva y Yemmi Valdés regresaron a la facultad que los inició en los caminos del Periodismo, ella les recibió con gusto. Nosotros, los estudiantes de primer año, queríamos saber cuánto se parecen nuestros deseos e inquietudes a los de esos jóvenes que hacen Periodismo en Cuba hoy.
Fue emocionante saber que también Oliver sufrió los avatares de la burocracia y la fatalidad geográfica cuando optó por la carrera, que Liz pertenece a ese amplio grupo entre nosotros poco diestro en el área de las Ciencias Exactas y que Yemmy sigue enamorada de la profesión, aunque su público principal sean los ciudadanos de Artemisa y no los televidentes de toda Cuba.
Con las narraciones de las peripecias de cada uno de ellos para entrar en la carrera, así como el recuerdo de las primeras clases se rompió el hielo y nos arrebataron las sonrisas. Una vez que estuvimos cómodos, comenzamos a bailar en casa del trompo –entrevistar a quienes viven de entrevistar a otros.
Aunque no tenía el formato de una clase, aprendimos mucho. La tarde nos dio lecciones de modestia, de compromiso. El Periodismo está hecho para personas con talento –según el lema de la Colmena TV.
-¿Cómo se puede hacer el mejor Periodismo posible?
Oliver Zamora: Siendo honesto con uno mismo y con nuestra realidad. Esa es la fórmula para hacer el periodismo necesario. Lo importante es que no apaguen la disposición de investigar, de prepararse, de trabajar mejor y no olvidar la academia después de graduados.
Liz Oliva: El reto diario es intentar hacer el mejor periodismo, incluso de los eventos más sencillos. ¿Cómo hacer de una ofrenda floral el reporte televisivo más decoroso posible? Eso depende de la creatividad de ustedes y la disposición para no contaminarse con los vicios propios de la rutina de trabajo.
Yemmy: El Periodismo que hagamos debe ser creíble y tenemos que aprender a no negociar eso. Muchas veces en el territorio algunos actores locales se ofenden por los trabajos críticos que hacemos, pero es necesario educarles y llevarles a entender que perdemos credibilidad si contamos siempre el lado bueno de la historia. La gente vive día a día muchos problemas y espera que la prensa les ayude a resolverlos.
-¿Qué implicaciones tiene el hecho de convertirse en una figura pública?
Oliver: Es complicado porque la gente se hace una imagen sobre ti, y no espera encontrarte en una guagua, piensa que te vistas distinto pero uno es una persona común. Aunque sí, el hecho de ser una persona reconocida te crea un gran compromiso con el público. A veces te paran en la calle y puedes haber tenido un mal día, pero te debes a ellos, porque son parte fundamental de tu trabajo.
Yemmy: Bueno es como decía Oliver, y en un medio local se dificulta más, al responder a las necesidades de la gente que te ve diariamente, vive cerca de ti, trabaja en la tienda donde haces las compras… sobre todo porque las personas reconocen en el periodista la respuesta a sus inquietudes y preocupaciones.
Liz: Lo más importante es que te tomes en serio tu trabajo porque lo que dices llega a muchos. A veces uno cree que la gente no escucha lo que hacemos pero te puedes encontrar en una guagua a alguien discutiendo y citando los mismos argumentos que diste el día antes en el comentario de la emisión del noticiero de las ocho.
-Ahora estamos aprendiendo a hacer entrevistas, qué consejos nos dan:
Yemmy: aprendí que cualquier persona tiene una historia que contar. En mi caso, en primer año descubrí que tenía a la esposa de Polo Montañés cerca y la estaba desaprovechando. Él era el famoso pero ella era un mujer triste que perdió a su esposo, a su hijo y había sido la musa de muchas de las canciones del Guajiro Natural.
Liz: La clave para una buena entrevista está en prepararse.
Oliver: Creo que hay que buscar la arista oculta, la pregunta no hecha tras una profunda investigación, necesaria antes de enfrentarse al entrevistado. Hay que atreverse a transformar la pregunta que todos han hecho.
Bajó el telón, todos buscamos la manera de mostrar nuestra admiración y alegres y sonrientes, terminamos en una hermosa foto de grupo.
Luego conversando todos estábamos de acuerdo, fue un dialogo esclarecedor y motivador. Descubrimos en estos periodistas jóvenes y a la vez exitosos a personas simples, humildes. Ellos, en su momento como estudiantes, vivieron las mismas incertidumbres, alegrías y preocupaciones que sentimos nosotros ahora. Además nos permitió ver el valor que le dan sus egresados a esta facultad.
Saben, minutos antes de la llegada de este encuentro, justamente nos debatíamos sobre la mejor manera de cautivar a los estudiantes de 12 grado que asistirán a las puertas abiertas este sábado en la facultad. ¿Faltarán motivos para enamorarlos?