Por José Melquiades Calá
Viernes en la tarde, se preparan condiciones para lo que se avecina. “Eso no va aquí, va allá”, orienta Raúl Escalona, mientras supervisa a los estudiantes que decoran los stands. Por otro lado, se ve al profe Max, rondar el segundo lobby, un poco inquieto, emocionado por la ocasión, pero muy atento a los detalles.
Papeletas y lápices de colores, murales, tijeras y pegatinas con el logo de la facultad se observan por doquier. Los estudiantes no se preocupan por andar los pasillos a la seis de la tarde, tal vez agotados de la faena de clases del día, ahora solo piensan en la impresión que quieren dar del mundo Fcom, a los visitantes (alumnos y padres).
La emoción de los que viven este momento por vez primera reluce en sus rostros. Organizan las ferias de las carreras, las decoran de manera atractiva y preparan juegos afines con los perfiles.
Ya empieza a anochecer, pero no importa. “Estamos terminando, ahora sí caballero para mañana esto va a estar en talla”, dice Laura Amelia de primero de Periodismo, con total desmesura de gozo.
Alrededor de la siete de las noche la parte importante del decorado está lista, solo queda llegar el próximo día bien temprano para montar las escenografías. “Por hoy hasta aquí las clases…” murmuró una voz agotada.

Sábado en la mañana.
El gran día. Lo prometido es deuda, cada feconiano comprometido con los preparativos, está presente antes de las diez de la mañana. Incluso se unen nuevos rostros para lo que haga falta: organizar, montar, guiar a los visitante.
Llegó el momento de colgar carteles y se percibe el nerviosismo de unos cuantos. Wilmita, preocupada y dándolo todo por hacer del stand de Comunicación Social el mejor de la feria; Max sacando la cara por Periodismo y Ciencias de la Información no se queda atrás.
Son la una de la tarde, ya nuestra decana, Hilda Saladrigas, está lista para dar la bienvenida desde las afueras de la facultad a los más de 200 alumnos y padres eufóricos por conocer las instalaciones y algunas pinceladas de las tres disciplinas.
Después de explicado cómo será el procedimiento una vez dentro, se abren las puertas. Un cordón de estudiantes y profesores va guiándoles el camino a los visitantes hasta el espacio de socialización (cafetería), donde se auspiciará el primer momento de interactividad.
En primera instancia se observan diversas expresiones en los semblantes de los muchachos: nerviosos, ansiosos y otros en su ambiente. No faltan los deslumbrados por la belleza y el calor de Fcom; esa buena vibra capaz de apoderarse de uno, desde que entra.

En la cafetería todo fluye de maravilla, la profesora Mayra Mena explica con derroche de pasión y profesionalidad el perfil de Ciencias de la Información, Mariela López se encargada de hablar de Comunicación Social y Max Barbosa con todo su carisma, de Periodismo.
“Periodismo no es coser y cantar, muchachos”, es el consejo del profe Barbosa –desde ya a tono con los retos de la carrera. Además puntualiza la fecha de realización de las pruebas de aptitud el 1 de febrero de 2020 y la necesidad de presentarse con el carnet de identidad y el aval de preuniversitario.
Luego vienen las preguntas, en su mayoría de los padres que manifiestan preocupación por el programa de estudio, las asignaturas y fundamentalmente el proceso de ingreso.

Cerca de las tres de la tarde, llegan los visitantes (solo alumnos y uno que otro padre colado desafiando las indicaciones) al lobby donde se exhiben las ferias de las tres carreras. Este fue el espacio propicio para intercambiar con estudiantes de la facultad: ¿de qué va esto?, ¿qué consejos nos pueden dar para las pruebas de aptitud?, esas eran las principales preocupaciones de los futuros feconianos.

Las bases están sentadas, el futuro esperemos que esté garantizado y estos jóvenes se hayan enamorado de la cafetería, de los modernos pasillos, los lobbis, del poder de persuasión de los profes, del azul de nuestro logo. Ojalá mañana sean parte de este mundo de comunicaciones y como nosotros, puedan gritar a los siete vientos: ¡Fcom es casa!

