Taller cómo contamos la historia

Por Dailene Dovale de la Cruz, estudiante de Periodismo

Este 20 de febrero en La Habana, poco después de las once, mientras el posmodernismo a nivel mundial llama a enterrar a Clío, en nuestra Facultad dos grandes hombres le explican a un inquieto grupo de estudiantes por qué es tan importante guardar bien en la sangre nuestro pasado.

Eduardo Torres Cuevas y René González Barrios son de esos pocos amantes de la Historia que la conocen (¡tan bien!) como para saberse su siervo y no su amo. Así lo probaron en un taller que cuestiona desde el título “¿Cómo contamos la historia?”, coordinado con Cubadebate.

Ellos traen “algunas ideas” en lugar donde otros cargarían verdades absolutas. Quizás sea ese el motivo de las miradas absortas. El único ruido proviene de la calle. En el salón de Conferencias apenas se escucha la palabra de estos grandes –y algún que otro celular impertinente–.

¿Cómo comunicamos? ¿De dónde tomamos la información? Sin consultar las fuentes primarias, surgen ausencias de datos y se forman fábulas e historias paralelas, así lo alerta Torres Cuevas. “Un contenido bueno en una forma mala, no se lee”.

No solo nos llama a narrar con cierto estilo, busca mucho más. Quiere que redescubramos nuestro pasado. “Cada  generación tiene su historia”. Pero hay que buscarla, en los testigos, las bibliotecas, los archivos, o los propios historiadores… para luego narrar los procesos vitales en ese cuerpo nacional llamado Cuba. ¡Todo sin desfiguraciones!

En otro sentido René  González –y en este punto concuerda con Kapushinsky- no encuentra la gran diferencia entre un periodista y un historiador. Quizás no exista o sea muy poca. Ejemplos bastan para demostrarlo: Emilio Roig en Carteles, Jorge Quintana en Bohemia y Ciro Bianchi en Juventud Rebelde.

El encuentro deviene aprendizaje: de las consultas online al uso acrítico de Wikipedia (o la propia Ecured) a famosas tergiversaciones hasta la pregunta millonaria: ¿cómo hacer la historia más atractiva a las nuevas generaciones?

También hablan de los errores del país al contar el pasado: maniquea, en blanco y negro, con estereotipos de buenos y malos. “¡Error garrafal!”.

La revolución se hace con agua hirviendo, lo dijo José Martí.        Quién entiende a cabalidad la frase sin conocer las contradicciones entre Martí, Gómez y Maceo o el Síndrome de Resoples, como si todos los españoles fueran bobos cuando existió un San Quintín que “¡muere pero no se rinde!”.

Son conscientes de los retos. Es difícil explicar la complejidad del pasado. Cómo narrar a Policarpio Pinea, un gran independentista condenado a muerte por Carlos Manuel de Céspedes por desmanes; a Julio Sanguily y su labor de espionaje a favor de España; o al propio Manuel García –conocido como el Rey de los Campos de Cuba-, una especie de Robin Hood que participó en las luchas por la independencia pero cuya memoria está en verdad vilipendiada.

Algo sí tienen claro ambos. El Periodismo de efemérides deja mucho atrás. No funciona. ¡Es importante la especialización! ¡Y narrar bien!

¿Hay algo en las Ciencias Sociales que no sea político? Comentó Eduardo Torres Cueva En un cierre un tanto indeseado. Según relató existen factores político y subjetivo, así como maneras de entender la historia como Ciencia y como Ideología.

Y cada generación tiene la urgencia de construir su Historia, indagar en su pasado para juzgar desde el desconocimiento, no la ignorancia. Es preciso, entonces, saber distinguir entre el panfleto político y el libro.

¿El gran reto? Confiesan que es la Historia de la Revolución. ¿Qué podemos hacer los periodistas y realizadores? Narrar. ¡Y narrar bien!

 

image
Invitados, equipo de Cubadebate y estudiantes de nuestra facultad al término del encuentro

 

Nuestra historia la tienen que construir las nuevas generaciones (Tomado de Cubadebate, Fotos: DIRCOM/ FCOM)

Cómo contar la Historia en el siglo XXI es el gran reto al que se enfrentan historiadores y las nuevas generaciones de cubanos y cubanas. Ahondando en esta problemática, los investigadores Eduardo Torres Cuevas y René González Barrios, Presidente de la Academia de Historia de Cuba y Presidente del Instituto de Historia, respectivamente, sostuvieron en horas de la mañana de este martes un encuentro con estudiantes de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana (FCOM), en la sede de la propia institución.

image
Encuentro con historiadores en FCOM

 

Cómo contar la Historia en el siglo XXI es el gran reto al que se enfrentan historiadores y las nuevas generaciones de cubanos y cubanas. Ahondando en esta problemática, los investigadores Eduardo Torres Cuevas y René González Barrios, Presidente de la Academia de Historia de Cuba y Presidente del Instituto de Historia, respectivamente, sostuvieron en horas de la mañana de este martes un encuentro con estudiantes de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana (FCOM), en la sede de la propia institución.

Crear un debate en torno a las nuevas formas de comunicar la Historia en una sociedad que ha variado sus modos de consumo de la información, constituyó el principal objetivo del intercambio.

El espacio, coordinado por Cubadebate y FCOM, forma parte de las actividades por los 15 años de creado el sitio web, además de conmemorar el 150 aniversario del inicio de las gestas independentistas, 60 de las batallas decisivas  y los 290 años de la fundación de la casa de alto estudios de La Habana.

“Sobre la información que consumimos resulta importante saber dos cosas: está el libro de Historia, donde se profundiza para buscar sobre determinadas temáticas, sin embargo, también está la sobre lo que uno desea leer, acción clave para el conocimiento de los procesos culturales e históricos. El problema reside en lo que busco…el libro es solo un medio, el dato está en qué libros decido consumir”, expresó en su intervención el Dr. Torres Cuevas.

“Hay que motivar la lectura y sus temáticas. En esto radica un problema fundamental; la lectura de los libros de los historiadores – con una estructura científica por el rigor que exige una exhaustiva documentación probatoria- en muchas ocasiones no conduce a una buena comunicación o entendimiento para todos los públicos”.

image
Mano a mano de historia en FCOM.

 

Acerca de esta cuestión, el estudioso alertó sobre el momento de la divulgación de la Historia como una de las debilidades que enfrentamos en estos días.

“Cómo nos comunicamos y de dónde sacamos la información que comunicamos es otro de nuestros problemas. Muchas veces las fuentes que se consultan o referencian son tan secundarias que son una versión de otra versión, sin que en ocasiones se consulte a la fuente primaria. Vienen entonces a relucir los errores y las ausencias. Ante el desconocimiento pueden muchas veces fabricarse fábulas o historias paralelas”.

“La historia no está escrita…está por escribir y los historiadores en un alto por ciento jugamos un papel fundamental en ese redescubrimiento. Pueden existir historiadores que sean buenos divulgando, pero los principales agentes para esta labor son los comunicadores, periodistas, los cuales es imprescindible tengan mucha preparación y sobre todo especialización en estos temas”, concluyó.

El Periodismo y la Historia

image
Dr. René González Barrios (izq) y el Dr. Eduardo Torres Cueva (der)

 

“Hay que tener cuidado al hacer periodismo de no guiarnos por un libro de efemérides porque muchas veces podemos causar un resultado contraproducente”, expresó en un segundo momento del debate del Dr. René González Barrios.

Sobre la importancia que los periodistas vean a la Historia como especialización, versó el intercambio liderado por el presidente del Instituto de Historia quien alertó sobre la necesidad de los profesionales de la información de ser responsables con la verdad y los hechos.

Ante el escenario de la red de redes donde abunda información histórica valiosa y otras de poca fundamentación o veracidad, el investigador advirtió sobre la preparación en una cultura crítica y selectiva en la documentación a leer.

“Resulta común buscar en Internet hechos, fechas y sus respectivas caracterizaciones en sitios colaborativos sin ningún rigor investigativo como Wikipedia. En materia de Historia hay que dejarse asesorar a la hora de hacer periodismo, porque ésta es una ciencia y existen acontecimiento que se han plasmado de una manera en otra época y la propia ciencia histórica ha demostrado que fueron de otro modo, gracias al acceso a nuevas fuentes”, aseguró González Barrios.

“La revolución de la informatización ha dado acceso a fuentes que jamás pudimos imaginar que existían. Por ejemplo, recientemente impartimos una conferencia sobre cómo vio la prensa española la muerte del General Antonio Maceo, algo imposible de escribir desde nuestro país hace una década atrás, porque esa información no estaba en internet, sin embargo, hoy la encontramos en la nube, solo se debe tener el olfato de saber mirar en el sitio adecuado”, continuó.

image

image
Participantes del encuentro de historia en FCOM

 

Otra de las cuestiones tratadas en la mesa de este diálogo entre historiadores y estudiantes fue el tratamiento de los acontecimientos de la Historia de Cuba en la colonia, al respecto González admitió que durante muchos años se estuvo viendo esta etapa de una forma maniquea, sin matices, de sólo buenos y malos, algo que en opinión del académico “ha hecho un grave daño a nuestra Historia, a su divulgación y enseñanza”.

“Cuando escribimos historia donde solo se exaltan los valores positivos de los próceres de la Patria y no explicamos las contradicciones en las que se forja una nación y en las que en la construcción de un proceso revolucionario existen, cometemos un error garrafal”, apuntó.

“No debemos llevarnos, repito, por un libro de efemérides y hacer periodismo de esto, porque muchas veces podemos causar un efecto contraproducente. La Historia de Cuba es bella, épica en todas sus facetas, no todo es la historia política, y esto a los jóvenes llega u momento que en el orden de la escuela y la enseñanza les abruma. Les aplasta que siempre le hablen de lo mismo, fechas, mártires…y la Historia es mucho más rica y abarcadora que esto porque atraviesa por lo económico, lo social y también lo cultural”.

Con una exhortación a profundizar y no arrastrar los errores que se han cometido en nuestra historiografía, el Dr. Torres Cuevas recordó que “la historia nuestra la tiene que construir de nuevo las nuevas generaciones”, con la “gran responsabilidad de conocer la historia para juzgarla desde el conocimiento”.

El encuentro concluyó con la máxima que la Historia, contrario a lo que la Postmodernidad propone, sí tiene una razón de ser: la de recordarnos dónde estuvimos, porque sólo así esas nuevas generaciones sabrán conformar su propia memoria histórica.