FCOM Campeón

Lo que leerás a continuación es una historia bastante real, una anécdota de fuego, de abrazos hechos: no todos los días  se cumplen 15 años.

No es el típico cuento que comienza con el Había una vez. Ni mucho menos con la presentación de los personajes o de los archirrivales “wachas”. Mi relato es reciente, de apenas unas horas y, sobre todo, acontece en un lugar que los feconianos conocen muy bien.

Tres, dos, uno… ACCIÓN.

 

Hace varios meses he notado cierto revuelo en el poblado de los Vikingos: luces encendidas hasta altas horas de la noche, miembros de la comunidad con carteles, instrumentos  musicales, micrófonos, bailes de todo tipo.

-Estarán preparando una fiesta o tal vez están armando una conga para este primero de mayo-, bromeé.
El caso es que no podía escribir sobre suposiciones y, entonces, hice el papel de vecina avispada y le pregunté al consejero de la aldea.
-¿Qué tanto organiza el pueblo? ¿Acaso están contratados para actuar en el Mundial de Fútbol y apoyar a Cuba para ganar la Copa?
-Nada de mundiales. Nos preparamos para festejar a una quinceañera-, dijo tajante. 

Desde luego, las ansias de un festival aceleran el ritmo de los feconianos.  Los pasillos asemejan un teatro: a un lado la guitarra, los micrófonos, las luces; en otros, la alegría se desborda entre giros, palmadas y coreografías: Llegó a FCOM el Festival de Cultura.

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Se desborda la satisfacción en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional. Feconianos revueltos indican que algo bueno se avecina. ¿Cómo pudiera iniciar un festival para alcanzar la Copa 15?  Sencillo, al más puro estilo feconiano. Y justo así se hizo: ya son 15 las Copas atesoradas por la Facultad de Comunicación. 

Bajo la tutela de V de Vergüenza y el tratamiento de la pérdida de los valores en la sociedad, nuestra casa de estudios compitió con cerca de 200 materiales entre audiovisuales, fotografías, danza, artes plásticas, literatura y otros proyectos.
Pero FCOM no estuvo sola: más de 400 trabajos representativos de las 18 facultades de la Universidad de La Habana hicieron reñida la competencia que, por momentos, amenazaba reemplazar el reinado del lado izquierdo del teatro.

En esta edición, el Festival, dedicado al aniversario 290 de la Universidad, permitió al jurado otorgar 150 premios oros, 54 platas, 19 bronces y 21 menciones.

Sin embargo, buena parte de los galardones reconocieron las aptitudes de los de Bohemia. La Facultad se convirtió en una vorágine de talentos, y es entonces cuando todos, alumnos y profesores, mejores amigos y desconocidos se unieron para traer, pese a cualquier circunstancia, la Copa a casa.

Hablando en oro
En medio de la efusividad del triunfo las descripciones sobran, los adjetivos coloridos o las palabras exactas quizás se vuelven pacíficas ante una vibrante multitud. Por eso, y porque creo mejor dejar que algunos de los protagonistas les cuenten, he decidido captar, en breve, el sentir de algunos de ellos.

Liz Armas, presidenta de la FEU-FCOM: Fue todo un reto el festival. A pesar del alto nivel de las demás facultades tenemos seguridad y confiamos en nuestro movimiento cultural. El secretariado está muy satisfecho con el resultado y la cantidad de estudiantes que logramos involucrar.

Valió la pena. Es un reconocimiento a tantas horas en vela, trabajando, ensayando, preparando escenografías, expresó Elena Hernández, premio oro de Música en la categoría de solista.

Amanda Terrero, directora general del espectáculo V de Vergüenza: Este triunfo no fue solo del secretariado, ni de la dirección del espectáculo. Es una victoria condicionada por la participación masiva, especialmente en danza y música.

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Asimismo, Gustavo Curbelo, multipremiado en la categoría Danzaria: Mi mayor orgullo ha sido pertenecer a la Facultad de Comunicación. Aquí me he formado académicamente y también como el artista que soy. Gracias FCOM. Cuando nos unimos logramos grandes cosas como esta.

Todos estamos en un momento de fiesta y emoción. Nos unimos por un interés común: lograr que FCOM se llevara la Copa, opinó Danae Baussa, premio oro en la categoría Conjunto Danzario.

Liusmila Lamonthe, premio especial de Interpretación Danzaria: El trabajo es bastante significativo y personas desde afuera no lo aprecian, dan por sentado que Comunicación va a ganar la Copa sin conocer todo lo que implica. Representa el mundo. Pude aportar mi granito de arena a un espectáculo digno de ver. 

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Ailet Hernández, Premio Especial Por la Vida: Siento mucha alegría haber tenido la oportunidad de concursar y ganar en este Festival. Nunca pensé en un premio, menos de oro. Muy especial haberlo compartido con el profesor Darío Sánchez, quien fue decisivo en este reconocimiento.

Gabriel García, egresado hace tres cursos: Esta es la Copa que más he sufrido. Los nervios no cabían dentro de mí. Me tuve que ir de la sala en el momento que daban los lugares de la Copa. Algo inolvidable. Logramos mantener la batuta a pesar de la corta diferencia. Seguimos en el reinado. Nuestros contrincantes se quedaron con las ganas de vernos caer y, ante sus ojos, volvimos a ganar. Como dice la canción: “el oro es mío, repártanse la plata y el bronce.

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