quien le pone el cascabel al latigo

Por Raúl Escalona Abella, estudiante de segundo año de periodismo          

Hay libros que se tienen incluso antes de leerlos o de comprarlos, porque algunos textos viajan de boca en boca, como un rumor medieval hasta asentarse en el imaginario de la gente y hace que las presentaciones de estos sean cortas, precisas, al grano, un pequeño trámite para conocer detalles e impresiones de quienes en su realización intervinieron. La obra ¿Quién le pone el cascabel al látigo? del periodista Rodolfo Romero Reyes constituyó una de esas publicaciones que los estudiantes de la Facultad tuvieron mucho antes de las cuatro y treinta de la tarde de ayer.

Breve, conciso, gratuitamente elogioso e irónico hasta la saciedad fue el presentador de los invitados y prologuista de la compilación Jesús Arencibia Lorenzo, quien exaltó la capacidad del autor de hacer reír con facilidad y desenfado, “lo que considero más complejo que hacer llorar, porque se puede tocar el sentimiento con sobriedad, pero para rozar lo risible se necesita de algo más especial”, sentenció el también profesor de nuestra casa.

¿Cómo capturar la atención de un auditorio de jóvenes universitarios? La respuesta la dio Hilario Rosete Silva, editor del libro, quien preguntó, sin que mediaran paños calientes: “¿a quién le gustan los tríos?”. Claro, hubo rostros que se ruborizaron, colores que subían y bajaban, risas amplias, alguna que otra mente que dejaba volar la imaginación e incluso alguien confesó que una vez le habían propuesto uno, pero bueno, en fin, más allá del enfoque musical – no explicitado - de la pregunta, hay que reconocer que fue un inicio épico.

Rosete continuó hablando de amores Nestlé, o sea, aquellos que se te siembran en el alma y te derriten la mente cada vez que se piensa en ellos; de ositos de peluche, de mitológicas peleas de tribus urbanas, de exigencias editoriales, del trabajo incansable, y al parecer todo lo vivido se le mezcló en el pecho de pronto y, entre lágrimas, cedió la palabra mediante un abrazo al autor.

 

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Hilario Rosete Silva, editor del libro, intrudjo la presentación del libro por parte del autor con "curiosas" reflexiones

 

La historia del texto, las primeras crónicas, el mítico periódico La Papilla, donde el “dar chucho” fue ley, orden, deidad y cimiento de la posterior incursión en Alma Máter y la publicación constante en la columna de humor, coincidentemente llamada ¿Quién le pone el cascabel al látigo?, fueron los temas evocados por Romero.

Poemas en tiempos de reguetón, - ¿para reguetoneros? -, historias locas de épica universitaria, cuentos de un orgulloso ‘leninista’ y apoteósicas batallas de la “antigüedad clásica” entre mikis y repas, encontrará el lector en este texto que promete no solo ser un chicle de nuestra voracidad leedora, sino un motivo más para confiar en una prensa menos cargada de profundidades (banalidades) políticas y sazonada con cosas como estas, de las que te arrancan una carcajada hasta en el medio de una guagua repleta.

 

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Rodolfo Romero Reyes, autor del texto, leyó para los presentados algunas de las crónicas compiladas en el libro y compartío cómo surgieron algunas de las ideas.

Otras imágenes de la presentación.

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