foto grupal

Por Cristian Martínez González, estudiante de primer año de Periodismo

Cuando apenas faltaban unas horas para que la primera presa política del gobierno de Mauricio Macri cumpliera tres años de prisión preventiva desde la detención ilegal, ilegítima y arbitraria del 16 de enero de 2016, los estudiantes de primer año de Periodismo, disfrutaron la presentación de Milagro: la película, obra de la periodista Cynthia García y de Martín Adorno, profesor de la Universidad Nacional de La Plata.

¿En qué país alguien puede ser detenido cuando ejerce un derecho constitucional?, ¿qué nación encarcela a una activista social de manera injusta, violando así sus derechos humanos? o ¿en qué Estado aprisionan a una mujer que coordinó a miles de personas en cooperativas para que construyeran sus viviendas, les fundó escuelas y los organizó políticamente? La respuesta es muy simple: en Argentina. Pero, ¿quién ha sido víctima de este hostigamiento? Milagro Sala es su nombre.

Durante la presentación de la película primaron los juicios acertados de Martín Adorno, que acompañado por Mateo, un periodista uruguayo, desmintió los rumores sobre esta luchadora social, privada de libertad por la extrema derecha del gobierno argentino.

En la nación sureña, el advenimiento del neoliberalismo devino el ascenso de Mauricio Macri al poder. El mandatario del partido político Propuesta Republicana será recordado por el viraje a la línea política de los Kirchner y, además, por ser partícipe en la persecución política de una mujer indígena, que se opuso a la desnaturalización del ser humano y a la explotación de los recursos naturales.

Según consta en la cuenta de Twitter de la multinacional TeleSur, el pasado 15 de enero: “La activista fue condenada a 13 años de prisión en el marco de la causa Pibes Villeros”, otro escalón en la brutal represión que sufre Milagro Sala por el gobierno de Macri y Gerardo Morales.

Milagro Sala luchó contra el machismo y el patriarcado de la zona donde radica. Su caso excede la cuestión política, es una especie de veneno de clase, que se combina con el racismo y el machismo, en el norte de Argentina, en pleno siglo XXI. Ella le ha hecho frente a este poder al construir más de 10 000 casas, al ayudar así a decenas de familias, provenientes de los sectores más pobres de la sociedad.

Inicia su formación política y sindical en Argentina, pero la perfecciona al realizar un viaje a nuestro país, con ideas novedosas como la creación de una organización barrial para agrupar a los marginados socialmente y que, entre sus metas, pretende construir escuelas primarias, terciarias y prescolares.

“El cerco mediático es tremendamente poderoso en Argentina, es capaz de tergiversar la información y de confundir a las masas populares, de ahí la necesidad de hacer este documental. Es un privilegio que haya sido Cuba el primer lugar donde se proyecta internacionalmente”, reconoció Martín Adorno, uno de sus creadores.

La lideresa de la Tupac Amaru, luchadora por el bienestar de los indígenas, es un vivo ejemplo de que en cualquier nación siempre habrá alguien que luchará por los derechos de los pobres y oprimidos.  

Aunque muchos medios de la extrema derecha apuntan todo lo contrario, y hasta algunos pudieran considerar que es inverosímil, la osadía, sencillez y honestidad que ha mostrado Milagro Sala es digna de imitar. Que nazcan mujeres humildes como ella, es, justamente, el milagro que Argentina necesita.

IMG 1165