pruebas de aptitud

Por Patricia Hernández Acevedo y Liannet Gómez Abraham, estudiantes de tercer año de Periodismo

Era uno de esos días que se esperan con ansiedad, incertidumbre y también algo de miedo. Solo tienen unas pocas horas para decidir su futuro. Era el momento de la verdad para aquellos muchachos que llegaban a las puertas de la facultad, con la esperanza de que esa fuera la primera de las muchas veces que sortearían las teclas de la pequeña escalinata feconiana.

Una vez nos preguntaban  por qué tantas personas aspiraban a estudiar Periodismo. En ese momento la respuesta se inclinaba hacia una justificación, que suponía el avance de las ramas sociales.

Mirándolo desde aquí, entendimos que el amor hacia el Periodismo inicia con el irremediable arrebato de aquellos suertudos que al escuchar su número pueden pasar de una fase a otra, y a otra. Los verdaderos deseos de convertirse en un cronista empedernido comienzan burlando los nervios de un cuestionario, de una redacción…de una entrevista.

Quisiéramos evitar los sentimentalismos de esas horas de ansiedad y desesperación; pero entonces les contaríamos solo una cara de la moneda, porque estos exámenes en FCOM sacan a pasear cualquier tipo de emociones.

Quienes se acercara a la calle San Pedro podían descifrar miles de lenguajes en esos cuerpos juveniles. Las manos temblorosas de una muchacha, el suspiro calmante de aquel grupito, la palmada en la espalda para el que dejó en esa fase todo cuanto pudo, los llantos de alegría y tristeza, y por supuesto, el silencio… que también gritó muchas cosas.

La facultad se repletó de rostros temerosos y lozanos, pero también de sus acompañantes nerviosos, no solo quienes los contenían durante las horas de espera, sino también aquellos que esperaban en casa.

207 sueños buscaban realizarse, pero solo 56 lograron mantener las esperanzas hasta la última etapa. Llegada la noche, el aspecto de hormiguero de la mañana se había transformado en rostros cansados y expectantes, solo interrumpidos por las sonrisas de quienes daban fin a su cometido.

Para algunos, la primera fase fue sencilla, sin embargo, 89 de ellos no pudieron alcanzar la calificación necesaria.

Hasta los primeros meses del próximo año deberán esperar los muchachos que llegaron a conocer en la entrevista a algunos de nuestros profesores, para saber si sus aptitudes son suficientes para integrar el gremio periodístico.