una mano en el corazón

Por Laura, estudiante de Comunicación Social- CPE- 2do año - Grupo 1

“Hay cuatro cosas que un niño necesita: la familia, la  escuela, el rigor y el afecto. Pero luego está la calle, y nos toca a nosotros los maestros prepararlos para lo que hay allá afuera.”

                                                         -Carmela, maestra de la película Conducta-

 

Cuando mi profesora me pidió hacer un ensayo que realmente “nos llegara a todos” sobre el tema de LOS VALORES pensé que poner el concepto meramente se quedaría incompleto ante lo que yo necesitaba transmitir. Busque una forma de reflejar los valores sin caer en el concepto de siempre, al principio no sabía cómo hacerlo así que comencé a investigar y descubrí, diría que por azares del destino, esta carta que desde el primer momento en que la leí toco profundamente mi corazón y mi manera de pensar, quizás lo que hice no se ajusta a lo pedido pero para mí resume todo aquello que fuera de la familia un ser humano debería aprender con respecto a los valores, ya que a pesar de que la familia es la primera escuela, es la encargada de formar nuestra personalidad y de enseñarnos los valores que  nos prepararan para la vida, es necesario también que la escuela nos complete.

Son los profesores, independientemente de la familia y de la calle, los que muchas veces nos ayudan a mantener lo que aprendimos en la casa y a conocer “lo que nos espera afuera”. Por eso aquí les dejo la carta que Abraham Lincoln le escribiría al profesor de uno de sus hijos, sin más…

“Querido Profesor:

Mi hijo tiene que aprender que no todos los hombres son justos ni todos son veraces. Enséñele que por cada villano hay un héroe, que por cada egoísta hay un generoso. También enséñele que por cada enemigo hay un amigo y que vale más moneda ganada que moneda encontrada. Quiero que aprenda a perder y también a gozar correctamente las victorias. Aléjelo de la envidia y que conozca la alegría profunda del contentamiento. Haga que aprecie la lectura de los buenos libros sin que deje de entretenerse con los pájaros, las flores del campo y las maravillosas vistas de lagos y montañas. Explique que vale más una derrota honrosa que una victoria vergonzosa. Que crea en sí mismo, en sus capacidades, aunque quede solito y tenga que lidiar contra todos. Enséñele a ser gentil con los buenos y duro con los malos. Instrúyalo a que no haga cosas porque simplemente otros lo hacen, que sea amante de los valores. Que aprenda a oír a todos, pero a la hora de la verdad decida por sí mismo. Enséñele a sonreír a y a tener el humor cuando este triste. Y enséñele que los hombres a veces también lloran. Enséñele a ignorar los gritos de las multitudes que solo reclaman derechos sin pagar el costo de sus obligaciones. Trátelo bien pero no lo mime ni lo adule. Déjelo que sea fuerte solito. Incúlquele valor y coraje, pero también paciencia, constancia y sobriedad. Transmítale una fe firme en el Creador. Teniendo fe en Dios también la tendrá en los hombres. Entiendo que le estoy pidiendo mucho, pero haga todo aquello que pueda.”

Honestidad, generosidad, amistad, amor, respeto, responsabilidad, solidaridad, tolerancia, sinceridad , agradecimiento, laboriosidad, paciencia y constancia son algunos de los valores que se ven presentes en esta carta. Son precisamente estos los que nos hacen decir la verdad, ser decentes, recatados, razonables y justos.

Dar o compartir con los demás, tener esa relación afectiva e interpersonal que nos trae a esos que consideramos hermanos para toda la vida aunque no lo sean, conocer el  sentimiento relacionado con el afecto y el apego, poseer la consideración y valoración especial que se le tiene a alguien o a algo, caracterizarnos por tener la virtud no solo de tomar una serie de decisiones de manera consciente, sino también de asumir las consecuencias que tengan estas y de responder por las mismas ante quien corresponda en cada momento.

Ayudar sin recibir nada a cambio, respetar lo otro o lo que es diferente de lo propio. Soportar contratiempos y dificultades para conseguir algo bien, alcanzar las metas que nos hemos propuesto, pese a dificultades o a la disminución de la motivación personal por el tiempo transcurrido.  Y además nos permiten sustentar el trabajo en la fuerza de voluntad y en el esfuerzo continuo para llegar a la meta propuesta.

(Tomado de Habana 500)

 

Siga todo el debate sobre valores aquí:

- Planeta farolero

-Martí y la educación en valores