conferencia de Rafael Grillo

Por Raúl Escalona Abella, estudiante de tercer año de Periodismo.

Movimiento. La gente. Rafael Grillo. “Viajar es más que conocer nuevos lugares, viajar es salvarse de la monotonía y transformarse a sí mismo en el andar por una nueva experiencia”.

Parece un grillo de veras, Rafael Grillo digo, su voz rasgada irrumpe desacralizadora en el espacio, y deleita con su retórica informal que intenta conectar con los jóvenes –y lo hace. “Viajar es contar con mayúsculas la historia sencilla –no simple– de nuestra existencia”.

Movimiento. Entra más gente. “Seguro me escucharon hablar de viaje y vienen a ver qué pasa”, bromea el profe Grillo. Viajar es tan viejo como andar a pie.

Alguien no se calla a dos asientos de mí. Grillo explica su selección de crónicas de viaje. No debe ser cosa fácil hablar de la crónica de viaje en un país donde viajar es un privilegio de pocos. Lo sabe, lo explica, bromea con ello, ¿qué más puede hacer? Hace bien en su conferencia en bajar de los altares a quienes no han entendido el estilo de este tipo de narración. “El periodismo es narrar la realidad desde el viaje de nuestro cuerpo y el sentir de nuestra alma”.

Suenan los aplausos, la conferencia acaba. Viene el plato fuerte del día: el Premio Sandra de la revista Somos Jóvenes, dedicado este año a la mejor crónica de viaje –se veía venir un poco. Darío Escobar, director de la publicación, conduce, Grillo lee el fallo del jurado que presidió: tres menciones, “Casino a la neoyorkina”, “El viaje maya” y “En Londres llueve menos de lo que crees”, pertenecientes a Ernesto Guerra, Amaya Rubio y Ernesto Eimil Reigosa, respectivamente. Un paréntesis: los dos últimos son estudiantes de tercero y cuarto año de Periodismo de la facultad.

Entonces, fue el premio. “You are here” de Eileen Sosin, se llevó esta primera edición. Somos Jóvenes decidió venir a Fcom, a la casa, a otorgar su primer Premio Sandra. Salimos del salón de conferencias y ya los pasillos vibraban distinto y es que desde días antes las portadas y carteles de la revista habían ido trepando las paredes de Fcom y pasaban a ser parte de la cotidianidad feconiana. Ya respirábamos diferente, el Premio Sandra había sido entregado, Amaya caminaba con un libro enorme entre las manos y yo comprendía mejor de qué va una crónica de viaje.

Somos Jóvenes intenta marcar pautas otra vez en el periodismo cubano, tal y como lo hiciera en la época donde Guillermo Cabrera Álvarez dirigía la publicación; tal y como ocurrió cuando fue publicado “El caso Sandra”, texto al que honra este premio con su nombre, y que se ha convertido en un ejemplo elemental del periodismo osado, del arrojo y el compromiso con la verdad social, por encima de la verdad oficial.

De cierta manera, la revista ha iniciado un viaje, o lo inició hace tiempo, desde que un alud de años por vivir tomara sitio en la publicación y la revitalizara con las historias de este tiempo. El viaje no ha sido ni será cosa simple, porque si una aspiración tiene Somos Jóvenes –y esto lo sé sin preguntarlo– es convertirse en la publicación donde esta juventud se mire y se identifique. Ese es el reto, esa es la rosa náutica de su viaje.

Quizás todo sea por crear un periodismo novedoso, de este tiempo, que narre la vida diaria, pero que también reflexione e invite a transformar. A lo mejor ha de ser por un periodismo a lo Pablo de la Torriente, creativo hasta lo increable, y no hecho con una rígida fórmula sin color y aburrida, sino protagonizada con la personalidad de esta generación. En definitiva, somos jóvenes.

IMG 8814