Interaños de dporte

Por Marlon Otero Cruz, estudiante de tercer año de Periodismo.

Hablar de FCOM abarca tantas aristas que intentar resumirlas en una simple cuartilla resulta casi imposible. Y sí, varios no se la creen, entran, reciben sus clases y se van, pero muchos la consideramos nuestro segundo hogar, porque FCOM es casa, sentimos cada logro, tropiezo, copa de cultura y cada intento de levantar el movimiento deportivo en la facultad.

Y si de deporte se trata, vale la pena resaltar el trabajo que está realizando la comisión designada para preparar y organizar la flota de “vikingos”. Ya estamos en pre-caribes y los feconianos no estamos ajenos, el ambiente deportivo se puede percibir por los pasillos.

Un bate regado, una pelota rodando por la cafetería, las muchachas del softball esperando a su entrenamiento o el simple comentario de los estudiantes sobre las ambiciosas aspiraciones de ubicarnos entre los seis primeros en los Juegos Caribes son solo señales de que esta vez ¡vamos en serio!

El apoyo de todos resulta un factor imprescindible para lograr el difícil objetivo. FCOM debe funcionar como un reloj, y una pieza de suma importancia en la maquinaria la constituyen los profesores, esos que cada día nos dedican un poquito de su tiempo para ayudarnos a crecer como profesionales, pero en ocasiones olvidan que el deporte también es parte de la vida, y sobre todo, parte de la facultad.

¿Por qué algunos alumnos tienen temor a pedir permiso a su profesor de turno para asistir a un juego? Siempre y cuando el estudiante cumpla con sus deberes, mantenga buena disciplina y se comprometa en ponerse al día con el contenido, el maestro podría brindarle su apoyo, sin malas caras ni comentarios indirectos. De esta forma, estaría contribuyendo con el desarrollo del joven y con el de la “facul”, que tanto lo necesita. Incluso, podría promover en el aula la participación masiva en los distintos eventos, dependiendo de las aptitudes de cada uno.

Quizás un cambio de mentalidad con respecto a los deportes por parte del claustro podría contribuir a ese salto que tanto ansiamos muchos, y que exige la contribución de todo aquel que se sienta parte de FCOM, incluso, de esas personas tan especiales, que siempre nos dejan un poquito de lo que saben, y un poquito de lo que son.